El Día Internacional de la Dislexia es una fecha dedicada a la concientización de este trastorno de aprendizaje, que afecta la capacidad de leer, deletrear, escribir y hablar en alrededor de un 15% de la población mundial, según la Organización Mundial de la Salud (OMS).
La conmemoración se lleva a cabo cada 8 de noviembre, con el fin de dar a conocer al mundo las características y los tratamientos de esta alteración. Las manifestaciones de la dislexia son muy variadas y dependerán de la intensidad del trastorno y de la edad.
Debido a esta condición se pueden afectar funciones relacionadas con la memoria, el vocabulario, las áreas motrices y el habla. Las personas que padecen de esta enfermedad manifiestan síntomas como problemas de ortografía y confusión de palabras; su forma de leer se caracteriza por omisiones, sustituciones, distorsiones, lentitud y déficit de comprensión.
La dislexia puede causarse por herencia y está relacionada a ciertos genes que afectan la forma en que el cerebro procesa la lectura y el lenguaje. También existen unos factores de riesgo que pueden promover su aparición, como antecedentes familiares de dislexia; exposición a drogas, nicotina, bebidas alcohólicas o a una infección durante el embarazo que afecta el desarrollo del cerebro; nacimiento prematuro o bajo peso al nacer.
Sin embargo, se cree que la dislexia no está relacionada con la inteligencia del niño, aunque en la etapa preescolar se pueden observar las deficiencias significativas en el lenguaje, la motricidad, la percepción y la falta de madurez en general. Algunas celebridades de la historia de la humanidad sufrieron este desorden como: Leonardo Da Vinci, Thomas Edison, Pablo Picasso, Albert Einstein y Walt Disney.
Si la dislexia persiste en la adolescencia, se pueden presentar algunos síntomas adicionales como:
La dislexia trae consigo una serie de complicaciones:
De acuerdo con los especialistas de Mayo Clinic, la dislexia no tiene cura, pero la evaluación, diagnóstico e intervención temprana produce mejoras en la calidad de vida y aprendizaje.
Sin embargo, existe una variedad de profesionales que podrían ayudar a su pequeño con la dislexia. Ellos se enfocan en todo lo relacionado con este trastorno: enseñanza, intervención, apoyos y servicios escolares, asesoría y diagnóstico. Por esto, se recomienda acudir a especialistas en lectura, habla y lenguaje, psicólogos y neuropsicólogos infantiles, y maestros en educación especial.
Por otra parte, actualmente se encuentran métodos de enseñanza que son de mucha ayuda para este tipo de condiciones, en los cuales se utilizan instrucciones estructuradas, secuenciales y multisensoriales que pueden llegar a facilitar el proceso de aprendizaje de la lectura. También pueden ayudar con la decodificación, el reconocimiento de palabras, la ortografía y la fluidez en la lectura.
El motivarlos también juega un papel importante. Debe recordar que usted es el apoyo principal de su hijo y puede ayudar proporcionándole herramientas y motivación para que pueda mejorar y obtener resultados positivos.
* Con información de Mayo Clinic.