El huracán que levantó el debate presidencial Harris-Trump sigue in crescendo. En Roma, preguntado el papa Francisco sobre la contienda electoral norteamericana, señaló que los votantes están abocados a elegir entre dos candidatos que se oponen a la vida y, a pesar de ello, sugirió votar en conciencia, eligiendo “al menor entre dos males”.
Trump, según Francisco, esgrime odio y crueldad en su señalamiento a los migrantes, mientras que Harris, por su posición frente al aborto, favorecería la muerte. Así, enfrentan los católicos la cruda libertad de escoger a quien odia al prójimo, o a quien avala la opción de cejar una vida, y dado que ambas transgreden dos de los diez mandamientos, también la de cometer una falta grave a su fe con cualquier decisión. ¿Paradojas de la fe?
Que el propio Papa favorezca el libre albedrío es una brisa fresca desde la dogmática Iglesia y, a la vez, plantea una encrucijada imposible a los más conservadores.
Mientras que el Papa no inclina la balanza, este columnista se propone demostrar que no solo es peor estigmatizar y odiar al prójimo, sino que limitar los derechos de la mujer, por ser mujer, sobre su cuerpo o en cualquier dimensión hace daño a la familia y la sociedad entera, es oprobioso, un retroceso en la evolución del pensamiento occidental, que desde Newton, Decard y Espinoza ha dado peso justo a la razón sobre el mito (no siempre, ni en todo lugar) y así, la peor de las dos opciones.
Enfrentan los católicos la cruda libertad de escoger a quien odia al prójimo, o a quien avala la opción de cejar una vida, y dado que ambas transgreden dos de los diez mandamientos.
No tiene Trump la exclusiva del odio a los migrantes, basta ver la dinámica actual en Europa y que sus señalamientos se alinean con los del siglo XIII bajo Felipe IV en Francia (Felipe el Justo...), Eduardo I en Inglaterra, los Reyes Católicos y de Portugal en el siglo XV, Hitler y Stalin en el siglo XX, precursores de éxodos y masacres. Ohio se desvela hoy bajo amenazas de bombas, xenofobia exacerbada contra los migrantes comemascotas, aunque, bajo el impacto negativo de haberlo dicho, no tarda la campaña en señalar que fue un sarcasmo y que se referían a los hot dogs...
El motor de esta dinámica es la nostalgia del poder, pero mientras que esta puede ser constructiva, inspiradora, como la de Borges en Islandia, la del poder es devastadora:
Se atribuye la génesis del vocablo ‘nostalgia’ a Johannes Hoffer, siglo XVII, acuñado desde las raíces latinas de dolor y regreso; dolor, por no poder regresar a un lugar o a alguien, que a escala individual es romanticismo, pero a escala nacional construye o destruye la noción de “patria”.
Vivir o querer volver a un lugar y a una gente genera y une a un pueblo con sus tradiciones, su cultura, pero no tener dónde regresar o no poder permanecer convierte al pueblo en “apátrida”, buscando un lugar donde arraigar sus sueños y así la nostalgia del poder de unos causa la migración que condenan otros, otra paradoja, porque no se regresa cuando el presente y el pasado son un infierno, como el que vive Latinoamérica entera, que aun sabiendo que puede morir en el intento, que donde llegue vivirá persecución, pobreza y desprecio, persevera como una ofrenda a la generación que sigue, para que esta pueda un día ejercer ese sutil y esencial derecho a la nostalgia.
Post scriptum. Eln: Vera Grabe dice que persevera en la paz. Muy bien, pero perseverar en el error sin un mínimo quid pro quo aleja esa anhelada paz.
Procuraduría: el trípode es una forma estable por definición, sostiene incluso al Estado de derecho con tres poderes tan interactuantes como independientes y así lo prevé la carta magna. Por ello, esa entidad debe ser liderada por un candidato distinto al nominado por el Ejecutivo. Varón y Henao tienen la capacidad, Varón quizás más político que ejecutivo; Henao, un balance positivo de ambos, y si algo falta a la Procuraduría, es eficaz ejecución.